La diferencia

Mientras los demás se pelean por ser diferentes en unos mercados mega competitivos, yo quiero ser la diferencia.

A raíz de las miradas que de tanto en tanto echo a mi interior, como persona y como profesional, estando atenta a lo que ocurre y me ocurre, concluyo que allá donde paso dejo huella; de alguna manera lo estoy haciendo.

Esa impronta en los demás también repercute en los negocios ya que, como me gusta recalcar, estos serán como su gente es. Así, tal y como ya detallaba en mis otros artículos, “Happy business thanks to happy people” y “La felicidad en las empresas, fuente de rentabilidad”, el componente más influyente en toda organización, el recurso más poderoso, es el capital humano.

Escuchando la canción de Adele, Hello, pienso: es lo mismo que decimos cada vez que nos dirigimos a nuestros clientes, proveedores, colaboradores, jefes  y en general partners de nuestro negocio en todo momento dentro de nuestra jornada laboral; y ahora gracias a las nuevas tecnologías, también fuera de ella. ¿Pero nos escuchan? ¿Y cómo lo hacen, qué entienden? O igual usamos distintos lenguajes en la comunicación…blablabla

Volviendo a lo de ser diferentes, con la estrategia de posicionamiento buscamos destacar nuestro servicio- nuestro producto- de los demás para que nos vean y nos asocien a valores atractivos que les inciten a conocernos, a probarnos, a degustarnos. Pero, ¿es suficiente el ser diferentes?

Escuchamos cuando entendemos que lo que oímos es distinto realmente al ruido general que nos envuelve y atrae nuestra atención. Entendemos que es diferente porque percibimos diferencias.

En el mundo de los negocios es exactamente lo mismo: una empresa destaca entre las demás en la mente del consumidor porque este aprecia la diferencia que hay en ella frente a sus competidores; porque la diferencia es notable y valiosa para el cliente.

Y aquí vengo a repetir lo que adelantaba en mi primera frase de este artículo reflexivo: mientras los demás quieren ser diferentes, yo quiero ser la diferencia. Esa diferencia que me defina, que me haga irresistible, que enamore y deje impronta en los demás de forma positiva e imposible de rechazar.

En el entorno laboral nuestra sola presencia, en positivo y también en negativo, se nota siempre. Incluso nuestros silencios y quietudes comunican y afectan a nuestro entorno. quererEn las estrategias de marketing, comunicación y comerciales de nuestros negocios, la diferencia genuina reside en las personas que las aplican. El género humano es el único que tiene la potestad de generar relaciones duraderas de enamoramiento entre compradores y vendedores.

Llegados a este punto de mi relato, quiero hacer un inciso y hablaros de un concepto poderoso en toda relación humana. ¿Habéis oído hablar de la sonrisa Duchenne? En la entrada de Wikipedia podemos encontrar esta definición: La sonrisa de Duchenne, nombrada así en honor al médico investigador francés Guillaume Duchenne, es un tipo de sonrisa que involucra la contracción de los músculos cigomático mayor y menor cerca de la boca, los cuales elevan la comisura de los labios, y el músculo orbicular cerca de los ojos, cuya contracción eleva las mejillas y produce arrugas alrededor de los ojos. Duchenne, mientras realizaba investigaciones acerca de la fisiología de las expresiones faciales en el siglo XIX, describió este tipo de sonrisa. Muchos investigadores han sugerido que la sonrisa de Duchenne indica una emoción espontánea y genuina ya que la mayor parte de las personas no pueden contraer a voluntad el músculo orbicular.

Ya sabéis: la cara es la expresión del alma. Nada puede esconder. Tampoco las sonrisas se escapan a ello. La sonrisa Duchenne es genuina, espontánea, involuntaria, atractiva y verdadera, que tiene su origen en un impulso generado en los ganglios basales como respuesta a procesos del sistema límbico; su origen es neurológico.

Vamos, para los seguidores de The Big Bang Theory como yo diríamos que es la opuesta a la sonrisa falsa de Sheldon Cooper:

sonrisa-sheldon-cooper

Pues nada tiene que ver con la sonrisa Duchenne que podemos ver en la fotografía de su protagonista, el actor Jim Parsons:

Sonrisa auténtica

Sonrisa auténtica

¿Veis la diferencia?

No sólo nos transmiten cosas diferentes, sino que se nota que en verdad hay una diferencia auténtica: me quedo con la de Jim… ¿y vosotros?

Y más si resulta que, como se publicó en un artículo científico en la revista Psychological Science en el 2010, los científicos Abel y Kruger demostraron que la sonrisa Duchenne está asociada a una mayor esperanza de vida. Otro día hablaré más en profundidad de cómo estos gestos involuntarios influyen, en definitiva, en nuestras relaciones.

Volviendo a los negocios, mi reflexión ante todo esto es que, para que nos consideren auténtica y atractivamente diferentes, y así también a los equipos de trabajo, empresas y ofertas comerciales, hemos de cultivar nuestras diferencias genuinas en las relaciones humanas que ejecutan estos negocios. Y hemos de trasladar estas diferencias en todas las relaciones y mensajes que emitimos hacia los demás.

Atreveos a ser la diferencia, no os quedéis en ser diferentes a los demás.

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